21 febrero 2022 Valerie Adolff

El enfado es bienvenido

¿pero no en las mujeres?

Socialmente en los hombres el enfado está aceptado. El enfado se percibe como algo competente, y los hombres enfadados como asertivos. Por otro lado, las mujeres enfadadas suelen ser percibidas como emocionalmente inestables.

Las mujeres han aprendido que no es bueno enfadarse. Temen que las haga impopulares y poco atractivas.
Pero tragarse el enfado conlleva un precio alto: porque perdemos gran parte de nuestra vitalidad. ¿Tú lo sientes también así?

Las dos coach corporales Mirjam Köglsperger y Valerie Adolff relatan sus experiencias:

 

Mirjam:
Durante mucho tiempo pensé que nunca me enfadaba. Siempre había intentado no enfadarme porque los ataques de ira de mis padres me resultaban extremadamente aterradores, inquietantes y aterradores.

Tendía a canalizar mi ira hacia la depresión y la tensión crónica. Tardé en darme cuenta de que vivía como un polvorín todo el tiempo.

Cuanto mayor me hacía, más porosos se volvían mis mecanismos de protección, y el enfado estallaba de vez en cuando.

Y me di cuenta de que el enfado reprimido durante mucho tiempo puede ser muy destructivo.

Sólo el trabajo corporal según el Método Grinberg me mostró cómo liberar estas tensiones internas y cómo, en lugar de debilitarme y enfermar, podía utilizar la fuerza vital que el enfado nos ofrece, para estar más sana, ser más creativa y más eficaz en mi día a día.

Valerie:
Al igual que Mirjam, yo también he tenido siempre dificultades para gestionar mi ira.
Como madre, a menudo me sentía frustrada porque mi hijo no hacía lo que yo esperaba que hiciera.

Tuve la misma sensación cuando sucedían cosas inesperadas. Por ejemplo, había preparado algo y luego la vida sorprendentemente tomaba una dirección diferente.
Eso me enfadaba mucho.

Me sentía cada vez más insatisfecha, daba muchas vueltas a todo y me quejaba continuamente, y al final se acabó notando en mi cuerpo y en mi mente.

Me ayudaron las sesiones con Beatriz Fernández, profesora del Método Grinberg. Ese fue mi momento clave:  aquí aprendí a gestionar mi enfado de manera diferente.

Me pareció un enriquecimiento tan grande en mi vida que empecé a estudiar y trabajar en el coaching corporal y la inteligencia emocional.

Hoy acompaño a personas, y a las familias en las fases en las que se dan los portazos con rabia y doy soporte a las madres con adolescentes que están al límite.

He conseguido este cambio y estoy convencida de que todas las mujeres pueden aprender a crear puentes en sus relaciones que las hagan estar satisfechas y felices de nuevo. Sólo es cuestión de empezar a dar los pasos.

Lo que a Mirjam y Valerie ayuda hoy en día a lidiar con el enfado, lo comparten aquí en exclusiva:

El enfado es una reacción física natural

En las mujeres, el enfado -como ya hemos dicho- tiene mala reputación. Pero es una reacción natural que se manifiesta físicamente.

Como coaches corporales, guiamos a nuestros clientes enseñando nuevas formas de manejar el enfado. El resultado es una reducción de la tensión física, del dolor, un sueño más reparador y una mejor comunicación con los demás.

¿Por qué nos enfadamos realmente?

El enfado nos muestra que alguien ha pasado un límite. O es una señal de que hemos descuidado nuestras necesidades. Entonces nos muestra que es el momento de cuidar de nosotros mismos.

El primer paso es reconocer lo que necesitamos. Porque no se trata de culpar a los demás, sino de reconocer lo que es importante para nosotros.

¿Es la seguridad? ¿O buscas aprecio y comprensión?
¿Te falta empatía, respeto y reconocimiento? ¿O anhelas estructuras firmes?

 ¿Cómo suelen reaccionar las mujeres cuando se enfadan? ¿Y cómo reaccionas tú?

Estos son los tipos de comportamientos que representan el enfado reprimido de las mujeres:

¿Crees que nunca te enfadas?

¿O te sientes a menudo frustrada e insatisfecha?

¿Sueles abandonar y quejarte de todo?

Piensa que hemos aprendido estos patrones que suprimen el enfado, porque supuestamente se consideran menos destructivos y amenazantes.

¿Por qué para las mujeres es útil aprender una nueva forma de manejar el enfado?

Todas estas formas de enfado reprimido nos enferman. Tanto el enfado que arde en nuestro interior como la fuerza que empleamos para reprimirla, nos envenenan a nosotros y, en consecuencia, a nuestro entorno.

La mayoría de las veces, nuestra forma de afrontar el enfado es un comportamiento que hemos aprendido hace mucho tiempo y que repetido inconscientemente desde hace años.

Se ha automatizado a través de situaciones repetidas similares y ha condicionado nuestro cerebro de manera que hoy sólo conocemos este mismo resultado, es decir, el enfado reprimido en forma de frustración, dolor de hombros, presión en el estómago o cansancio después de ciertas conversaciones.

Aunque pensamos que tenemos el enfado bajo control, los que nos rodean suelen percibir que estamos enfadados, y como consecuencia el clima familiar o laboral se resiente.

 

¿Cómo podemos aprender a manejar el enfado de manera diferente?

Por un lado, queremos mostrarte lo que puedes hacer cuando el enfado ha estallado en ti sin control y tienes que lidiar con las consecuencias.

Por el otro lado, te enseñamos cómo puedes disolver la vieja rabia reprimida y utilizarla para experimentar tu fuerza propia.

Y te mostramos cómo prepararte para situaciones difíciles.

Con estos 5 pasos puedes superar viejos patrones del enfado

Tómate un tiempo, busca un lugar tranquilo y repasa las siguientes preguntas anotando las respuestas en un papel o libreta:

Paso 1: Prestar atención

El primer paso es centrar tu atención en el problema:

¿Qué desencadena el enfado en ti? ¿Es una persona, una situación o algo en tu entorno?

Paso 2: Identificar el enfado

El segundo paso es identificar tu propio enfado.

¿Cómo sientes el enfado en tu cuerpo? ¿Qué expresa tu cuerpo? ¿Cómo reconoces que estás enfadado? ¿Adoptas una postura determinada?
Por ejemplo, ¿tiras del estómago hacia dentro, o empujas los hombros hacia delante o los subes? ¿Qué expresión facial tienes?

Paso 3: Abordar la reacción

El tercer paso es abordar la reacción al enfado:

¿Qué haces normalmente en una situación como ésta? ¿Te mueves?
¿Qué pensamientos pasan por tu mente?
¿Cómo hablas, cómo respondas a la otra persona? ¿O te retiras?

Cuanto más detalladamente seas consciente de ello, mejor podrás salir de los automatismos.

Paso 4: Expresión

El cuarto paso es parar y no repetir la expresión automática del enfado.

Es un gran reto. Porque ahora necesitas el valor de estar abierto a algo nuevo. Estar preparado para cambiar la situación. Si liberas la tensión que ha provocado el enfado en tu cuerpo, este paso te resultará fácil.

Siéntate en una silla o túmbate en una esterilla en una habitación tranquila. Lleva toda tu atención a la parte de tu cuerpo que identificaste antes.

Sienta el lugar donde su cuerpo sufre de tensión, coloca una mano sobre el área y aumenta un poco más la tensión muscular.

Mantén la tensión durante un minuto y luego suéltala de repente. Respira profundamente y relaja todo el cuerpo.

Paso 5: la solución

A menudo aparece una solución inesperada. Porque la solución está en ti.
Matas dos pájaros de un tiro, por así decirlo.

Haces algo bueno para tu cuerpo al liberar la presión interior de una manera menos destructiva. Y a través de la relajación, se abre para ti una salida del túnel y hacia nuevas posibilidades.

 ¿Qué ayuda inmediatamente? ¿Cómo puedes controlar tu enfado?

Una buena medida inmediata es, por ejemplo, alejarse de la situación que te hace enfadar. Pide a tu interlocutor un descanso y retomar la conversación más tarde.

A continuación, haz el siguiente ejercicio de respiración:

De pie, sentado o tumbado: Inspira y expira tres veces y relaja los músculos del cuerpo. Luego inspira y cuenta hasta cinco. Luego exhala y cuenta hasta cinco de nuevo.

Repite el proceso durante un minuto.

A menos que tengas problemas respiratorios o cardíacos graves, puedes añadir la siguiente variación en la respiración:

 

Ejercicio de respiración circular:
inhalar y contar hasta 5, contener la respiración y contar hasta 5,
exhalar y contar hasta 5, hacer una pausa sin tomar aire y contar hasta 5.

Repite este ejercicio durante dos minutos.

(Credit: Instagram @anarocafatjo_pinturas)

¿Cómo puedes «digerir» tu enfado?

En caso de que la situación haya terminado y no hayas podido detener tu reacción habitual, todavía puedes trabajar con tu enfado después y procesarlo, por así decir.

Una buena manera de hacerlo es describir la situación, la persona o el lugar que te hace enfadar, tal y como se ha descrito anteriormente (ver preguntas).

Después, haz, por ejemplo, el ejercicio de respiración circular o un ejercicio de respiración de tu elección. Esta es una combinación óptima para «digerir» el enfado. Lo ideal es hacer ambas cosas el mismo día o el día siguiente. No lo pospongas demasiado, ¡manos a la obra!

¿Cuál es la mejor manera de afrontar situaciones difíciles?

Lo mismo ocurre con la preparación para situaciones complicadas, en las cuales crees que te vas a enfadar:

Imagínate en detalle lo que puedes esperar (ver preguntas). A continuación, céntrate en tu cuerpo: ¿cómo se refleja el enfado en él?

Tras un breve momento de observación, suelta toda la tensión y respira profundamente varias veces. Añade el ejercicio de respiración circular y luego, vuelve a escucharte.
¿Qué ha cambiado?

El siguiente ejercicio es muy útil si quieres desahogarte por adelantado. Es ideal para la autorregulación porque reduce la tensión y te da sensación de seguridad y estabilidad en las piernas.

Fortaleciéndote de esta manera, estarás bien preparado para todos los momentos tormentosos que te esperan.

El eficaz ejercicio de las patadas

Ponte de pie. Apoya las manos en las caderas. Presta un momento atención a cómo te mantienes de pie. Durante el siguiente ejercicio, asegúrate de respirar con continuidad, es decir no aguantar el aire. Realiza los movimientos con fuerza, como si dieras patadas en todas las direcciones indicadas.

1) Sube y baja la rodilla derecha delante del cuerpo ocho veces. A continuación, haz el ejercicio con la pierna izquierda. El ritmo es rápido.

2) Extiende la pierna derecha lateralmente y luego de vuelta al inicio. Repite 8 veces. La cadera sigue sin moverse estable. Haz el mismo movimiento ocho veces con la pierna izquierda. También estos movimientos son rápidos.

3) Levanta la pierna derecha extendida hacia delante. Cuando esté en paralelo al suelo, detente y vuelve a la posición inicial. Repite el movimiento ocho veces. Luego haz lo mismo con la pierna izquierda.

4) Ahora balancea la pierna derecha estirada hacia atrás y de vuelta a la posición inicial.
Repite el movimiento ocho veces y luego hazlo con la pierna izquierda.

Después de estos cuatro pasos, quédate quieto un momento y dirige tu atención a las sensaciones en el cuerpo.
¿Cómo te mantienes sobre tus piernas ahora? ¿Cómo sientes el suelo bajo tus pies?

Respira profundamente y, al exhalar, deja conscientemente que tu peso se vaya hacia el suelo.

En nuestra consulta apoyamos un proceso en el cual las personas se conozcan a sí mismas de una manera completamente diferente y tengan una nueva experiencia con su enfado que hasta ahora les había quedado escondida.

A menudo nuestros clientes se sorprenden de lo mucho que ocurre cuando toman conciencia de su enfado. Cuando detenemos nuestra reacción automática, lo podemos experimentar como una fuente de energía que nos hace más fuertes, más claros, más seguros de nosotros mismos y más valientes a la hora de atender nuestras propias necesidades.

Para nosotros, como coaches corporales, incluso después de muchos años, sigue siendo un privilegio acompañar a las personas en su viaje para aprender a utilizar sus emociones de forma constructiva para ellos mismos.

¿Quiénes somos? Valerie Adolff y Mirjam Köglsperger

Nos conocimos hace 20 años durante nuestra formación como profesionales del Grinberg Method en Barcelona. Desde entonces hemos hecho mucha formación, hemos practicado, intercambiado experiencias y hemos disfrutado aprendiendo juntas.

 

Mirjam continúa trabajando como profesional del Grinberg Method y también enseña a estudiantes que quieren ser profesionales en este enfoque de conciencia corporal.
Es la fundadora del Happy Body Institute entrenando a personas en atención y movimiento. Se centra en el trabajo con mujeres autónomas.

 

 

 (Credit: Janina Shank www.janinashank.com)

Adicionalmente al Grinberg Method, Valerie se ha formado y practica métodos como:

Inteligencia Emocional y Social del Instituto Daniel Goleman y
Social Presencing Theater con Arawana Hayashi del Presencing Institute.

Su enfoque principal es guiar a personas altamente dotadas, sensibles e inconformistas, en sesiones individuales y con sus familias.

Ella aplica su experiencia en su programa «Mindfulness e Inteligencia Colectiva». Imparte esta formación en varias universidades europeas y formación específica en empresas.

(Credit: Enric Manonelles www.linnuit.cat)

Texto original en alemán publicado en la revista MIABOSS:
https://www.miaboss.de/wut-ist-gut-aber-nicht-bei-frauen/

(foto títular: julien-l-M5tefBe38QU@unsplash.com)