14 junio 2021 Valerie Adolff

Cómo empecé a interesarme por la inteligencia emocional

Valerie Adolff Talent your world

Gracias a la entrevista que Marta Navarro me hizo para la revista La Positiva volví a pensar sobre
“Cómo empecé a interesarme por la inteligencia emocional?”

Efectivamente tal y cómo lo describo en la entrevista, recuerdo que desde muy pequeña me emocionaba fácilmente, lloraba en las películas, me movía cuando las personas en mi alrededor no se encontraban bien, y también salté con alegría con ellas, cuando tenían éxito en lo que querían. Todo parecía pasar por mi cuerpo, porque mi piel era un indicador de lo que pasaba alrededor y finalmente dentro de mí.
“Tienes las emociones a flor de piel” me decían y que “no debería tomarme las cosas tan a pecho”.

“¿Y cómo se hace esto?” pregunté. Aquí no encontré más respuesta que “relájate pues”.

Empecé con la relajación muscular progresiva de Jacobsen, después entrenamiento de atención y relajación con la reflexología, luego estudié The Grinberg Method para dejar atrás comportamientos adquiridos del pasado que me impedían descansar, posteriormente neurociencia y nuestro sistema nervioso vagal.

Y finalmente profundicé en mindfulness y meditación (con diferentes profesores cómo Eckart Tolle, Tara Brach, Jack Kornfield, Oscar Carrera, Lisa Hall etc.) y la inteligencia emocional según Daniel Goleman.

Me ha cambiado la vida.

¿De que manera me ha cambiado la vida?

  • He aprendido a diferenciar cuando estoy distraída y cómo volver a concentrarme
  • Reconozco mis emociones y les puedo dar un espacio sin juzgarlas
  • Consigo hacer pausas antes de dejarme llevar por acciones impulsivas
    (cómo por ejemplo hablar antes de pensar 🙂 )
  • Estoy conectada con mis necesidades y me hago caso

En relación con los demás he aprendido muchísimo, tanto cómo madre, pareja, amiga, hermana y como profesional:

  • Estoy atenta a las necesidades tanto de la otra persona como de las mías y consigo describir con “yo veo, yo siento y yo hago” sin culpar a los demás innecesariamente o mezclar conceptos del pasado con la situación del momento presente.
  • Puedo elegir hasta qué grado me dejo llevar por las situaciones emocionales de los demás
  • Mi habilidad de escucha se ha potenciado múltiplemente y mis conversaciones tienen un carácter mucho más cercano, inspirador y espontaneo.
  • Incluso en conversaciones difíciles puedo mantenerme concentrada y asertiva.
    He dejado de determinar con adelantado cómo acabará o lo que me espero que será.

En resumen, he ganado en calidad de vida, porque he dejado de estar repitiendo situaciones del pasado posteriormente en mi mente (o enfadándome por todo lo que no he dicho o hecho) y estoy entregada en no estar preocupada en lo que diré mañana. En su lugar confío en que sabré en combinación con la(s) otra(s) persona(s) lo que será lo más adecuado para el momento. Y me he dado cuenta que estar con los demás me nutre muchísimo, tanto en mi vida profesional como personal.

El próximo viernes, día 18 de junio, presentaré unas prácticas de inteligencia emocional en la JORNADA DE ACTIVITATS ADES.
Si te interesa, puedes informar e inscribirte aquí.

(Foto: linnuit.cat / Enric Manonelles)