1 septiembre 2022 Valerie Adolff

¡La satisfacción empieza por ti!

Tenemos todo tipo de razones para estar insatisfechos. Las noticias preocupantes del mundo, las expectativas de nuestra economía, el vecino fastidioso, la presión en el trabajo, la pareja estresante, el hijo que cuidar, los padres enfermos, el supermercado abarrotado, el tráfico….
Y probablemente hay muchas más cosas que no se mencionan aquí.

Hasta qué punto esas razones nos hacen estar insatisfechos o hasta qué punto podemos liberarnos de esas influencias externas es algo que decidimos nosotros mismos. ¿O es que todavía está buscando a alguien a quien culpar?

¿Por qué estamos insatisfechos en primer lugar?
La insatisfacción es un estado emocional que nos afecta mental y físicamente. En la mayoría de los casos nos sentimos atacados, a veces impotentes, y cuanto más tiempo dura este estado o más a menudo se provoque, más te puedes enfermar por ello.

Nuestro cerebro tiene un centro neuronal que detecta el peligro para ti y te hace reaccionar en consecuencia con la huida o la lucha. Tu cuerpo desencadena su proceso de estrés, lo que te impide tener la cabeza con pensamientos claros, ya que el cuerpo está en necesidad de huir o luchar. Por lo tanto, sin poder razón, tu reacción a según que acontecimiento, es siempre exactamente la misma. Y este estado agota y lleva a la insatisfacción.

¿Cuáles podrían ser los peligros actuales?

A diferencia de los peligros que experimentaba un nómada en la Edad de Piedra, los retos actuales que observo, son:
– Necesidades insatisfechas
– Expectativas demasiado altas
– La convicción de que algo importante para ti te será arrebatado
– O por ejemplo que una persona a la que quieres no corresponde a tus sentimientos

«La insatisfacción en el país de las maravillas de la prosperidad va en aumento en general», afirma Horst W. Opaschowski, pedagogo y futurólogo,
«porque al final, la abundancia tampoco hace feliz a la gente».

¿Cómo se puede reconocer una insatisfacción reiterada?

  • En las actitudes personales ante la vida y el entorno.
    A menudo, los pensamientos negativos y las preocupaciones constantes los empañan.
  • En molestias físicas como dolores de estómago o de cabeza, en algunas mujeres dolores abdominales o trastornos de la tiroides
  • Relaciones personales insanas o discusiones repetidas con las mismas sin encontrar salida satisfactoria

¿Lo ves así?
Tampoco esta lista es completa, pero ¿quizás reconoces alguno de los puntos?

¿Así que cuando las cosas no salen como queremos, somos infelices?
Basándonos en lo que hemos aprendido en nuestra cultura y familia, percibimos algo como bueno y malo. Y actuamos en consecuencia. Si alguien de tu entorno no cumple tus expectativas, es probable que le «culpes» y si tú mismo no satisfaces tus necesidades, estás dispuesto a «criticarte» durante horas.
Has aprendido estos comportamientos desde la infancia y en una sociedad exigente que no potencia las habilidades personales. Y en cuanto más has repetido estas maneras de pensar y actuar, finalmente se han convertido en algo automático. Esto significa que hoy, inconscientemente, siempre llevas a cabo la misma reacción, lo quieras o no, lo que puede llegar a ser una insatisfacción crónica.
A menudo se trata de una actitud interior que se ha enquistado y de la que sufres con tu salud y los que te rodean sufren con tu estado de ánimo. No importa si lo haces consciente o inconscientemente.

¿Cómo se puede salir de este círculo vicioso?

  1. Tomar conciencia de tu propio comportamiento es el primer paso.
    Esto requiere curiosidad y el valor de aceptarse primero tal y como eres y no creer inmediatamente a tu voz crítica interior.
  2. Puedes cambiar algo si te enfrentas a lo que te hace infeliz y entiendes qué hay detrás y de dónde viene tu infelicidad.
  3. Todos podemos interrumpir las reacciones automáticas y el sentimiento de culpa una vez que tenemos la claridad y la voluntad de hacerlo

Saberlo y ser consciente es un paso, pero no es suficiente. Es necesario tener el valor de desprenderse de los «zapatos gastados», porque un cambio en tu comportamiento significa también cambiar tus rutinas. Y hay que mantenerse un rato con ello.
Confucio, pensador y maestro chino, escribió: «Tenemos dos vidas, y la segunda comienza cuando nos damos cuenta de que sólo tenemos una».

Esto significa que podemos vivir nuestra vida de forma auto-determinada, sobre todo con la confianza de una mejor calidad de vida y unas relaciones sanas, si nos sentimos motivados de crear el cambio.

¿Cómo puede tener éxito la transformación?

Mis clientes que hacen un proceso de transformación conmigo, aprenden a enfrentarse a lo que es difícil de abordar en solitario, paso a paso, de forma guiada y experimentan que se les dan muchas herramientas para aprender sobre ellos mismos.
Aquí te comparto el testimonio de Gian Luca:
«He seguido procesos intensivos con Valerie, acompañados de sesiones de entrenamiento individual que he podido practicar en casa.
Aprendí que la «angustia» se disminuye después de un entrenamiento y no es tan intensa y dolorosa como al principio del proceso.
Si quieres sentirte más y estar más vivo, te recomiendo este proceso de transformación. Al final de cada sesión mi perspectiva ha cambiado.”

¿Cómo se realiza este proceso?

Para darte más valor y claridad, estructuro un proceso de aprendizaje en 4 pasos:
1) Atención a lo que es tu situación actual
2) Identificación de comportamientos y rutinas
3) Introducción de alternativas y cambio de perspectiva
4) Percepción y aceptación de un comportamiento auténtico

Los primeros resultados no tardarán en llegar, porque:
– Te sentirás más vital y motivado
– Verás las cosas que pasan con otros ojos
– Y tendrás tener más confianza en ti y en otras personas

Déjate sorprender. Mis 20 años de experiencia en acompañar a las personas en diferentes momentos de su vida es mi pasión y puedo apoyarte en tu transformación de estados emocionales desagradables de forma sencilla y directa.

Aprovecha un proceso intensivo de somatic coaching para reconocer quién eres y no verte atascado en la insatisfacción e impotencia.